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18 de marzo de 2009

Al final, yo decidí morir tranquilamente.

Flores In memoriamNací en una casa hace casi 85 años y ahí mismo morí. Me faltaban unos días para cumplir años, pero eso no sucedió. Sin embargo, yo decidí que así fuera.

La verdad es que viví de manera productiva y muy activa: iba al mercado, lavaba ropa, hacía de comer y el quehacer de mi casa. Toda mi vida estuve muy relacionada con mi familia cercana. Y les agradezco porque me cuidaron mucho, sobretodo después de que hace cinco años me rompí la cadera. Eso me entristeció mucho y me enojé, porque a pesar de la cirugía que tuve, no pude volver a caminar. Debido a ello, empecé a depender mucho más de mi familia y varios de mis hábitos tuvieron que cambiar. Pero con el tiempo me adapté y afortunadamente la recompensa fue ver nacer a mis bisnietas. Estaba muy contenta.

Sin embargo, después de toda una vida, el cuerpo pasa la factura y a pesar de todos mis cuidados, hace unos días me aquejó una enfermedad respiratoria. Me llevaron de inmediato al hospital. El médico sugirió una cirugía para mejorar mi estado, ya que de no someterme a ella quizá sólo tendría unos días de vida. Comencé a dudar… ¿Una cirugía? ¿Podría soportarla? ¿Cuánto tiempo estaría en el hospital? ¿Qué tan incomoda me encontraría? ¿Estaría dispuesta a someter a mi familia a esta situación? Decidí que no. Yo ya no quería otra cirugía.

Así que le dije a mi familia que quería irme a mi casa, a la casa donde nací, donde viví y donde deseaba morir. Afortunadamente mi familia me comprendió y me entendió, sabían lo que iba a pasar, pero era mi decisión, mi última decisión, la cual yo quería que se respetara. Y así fue.

Mi familia me llevó de vuelta a mi casa. Me sentía bien, tranquila y cómoda en ella. Tuve una mejoría por algunos días.

Pero ayer regresó la tos que no me dejó dormir y por la mañana me sentía muy cansada. El suero al que me tenían conectada no me dejaba descansar, le pedí a mi familia que me lo quitara. Comenzó a ceder la tos y eso fue un alivio porque más tarde ya me sentía más relajada y tranquila, comencé a sentir sueño y al final pude dormir y reposar en paz.

Cuando mi familia me encontró dormida, se sintió triste pero satisfecha de haber respetado mi decisión. Al final, yo decídí morir tranquilamente y así fue como ocurrió.

In memoriam

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2 comentarios :

Anónimo dijo...

Yo quiro morir en compania de Dios y de Su Natura mas bella! Hay un lugar asi en la tierra?

Adulto Mayor Pleno dijo...

Esperamos que sí, Anónimo. Seguro que para cada uno, ese lugar será diferente. Gracias por leernos.

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